La trova reaparece a mediados del s.XX., con el auge de los medios masivos de
comunicación que le dieron un nuevo impulso a la música en general. En
Latinoamérica este movimiento musical nace en la década de los 60s como respuesta a las dictaduras militares y las injusticias presentes en nuestro continente, razón por la cual se les llama a éstos
cantores de protesta, que crean lo que se conoce como el nuevo folclor latinoamericano, que produjo en todo nuestro continente movimientos de recuperación de las raíces folclóricas de la música y la poesía popular, como forma de reivindicar nuestras raíces y buscar una identidad cultural. Se incluye en este movimiento a
Silvio Rodriguez, por ejemplo.

Quien dice: "En verdad, en ese momento nuestras canciones
consideradas "de protesta" se movían mas o menos en las temáticas reconocidas: la guerra de
Vietnam, la discriminación racial y el
antiimperialismo. Pero a nosotros nunca nos gusto el termino "cantores de protesta" porque era muy estrecho, porque no reflejaba en un amplio y mas profundo sentido, lo que queríamos, lo que intentábamos y, por supuesto, lo que creíamos hacer. Y esto no era otra cosa que seguir la tradición
trovadoresca cubana en su diversidad de formas y contenidos". (
La ventana)
En Chile a esta nueva trova se le llama la
nueva canción chilena, basada en la recuperación de la música folclórica, que se ve reflejada en nuestro país, no solo con la popularidad que alcanza Violeta Parra sino también con la aparición de Víctor Jara,
Inti Illimani y
Quilapayún.
Algunos de los artistas que formaron parte, también de este proceso fueron, Patricio
Manns,
Illapu y
Cuncumén entre otros. En la difusión del movimiento fue crucial la
participación de la radio, que permitió que los mensajes y la poesía de estos artistas fuera difundida ampliamente en el país.
Estos músicos intentaron recuperar la música folclórica tradicional chilena y fusionarla con los ritmos
latinoamericanos, que encontraban en auge ese momento, además de explorar líricas de contenido social. El fenómeno
sociomusical tiene su origen en el trabajo de
Violeta Parra y luego en sus hijos
Angel e Isabel.
Debido al alto contenido político de las canciones que componían el espectro de la nueva canción chilena, estas fueron censuradas y sacadas de las radios, a la vez que muchos de sus exponentes fueron exiliados de nuestro país, torturados y en algunos casos asecinados por ser cercanos a los movimientos de izquierda. Con esto el movimiento de la nueva canción chilena se apago. Para resurgir más tarde con el nombre de El Canto Nuevo.
Además de definirse por su variante política la Nueva Canción Chilena, convirtió al canto en un instrumento de reflexión y acelerador de cambios sociales, además este movimiento ofrece claves únicas en la historia del arte popular, ya que abrió a nuestra canción a las influencias sonoras
latinoamericanas, y asumió como un deber los aires de cambio de la época, tendiendo un puente creativo entre la raíz folclórica y otros géneros (sobre todo, el
Neofolklore, la trova y el
rock).
Con la aparición en América Latina y Europa de autores cuyas canciones –interpretadas con la sola compañía de una guitarra- hablaban de sentimientos personales y temas sociales, resurgió la figura del trovador, como ya mencione, quien a falta de gran desarrollo instrumental centra el núcleo de su música en las letras y en su talento en la guitarra.